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La Justicia brasileña volvió a condenar a Lula da Silva

06/02/2019

El expresidente fue condenado a 12 años y 11 meses de prisión por otros delitos de corrupción y lavado de dinero. Está preso desde abril por una causa similar

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue condenado este miércoles a 12 años y 11 meses de cárcel por otros delitos de corrupción y lavado de dinero. Esta nueva sentencia se da en el marco de la investigación de la causa conocida como “Lava Jato”. El líder del Partido de los Trabajadores ya se encuentra detenido por otra causa de corrupción.

Según el fallo dictado por la jueza Gabriela Hardt, Lula fue acreedor de una propiedad rural en Aibaia, San Pablo, como pago de sus favores políticos a las constructoras OAS y Odebrecht. Como el fallo no es definitivo, los abogados del exmandatario tienen la posibilidad de presentar un recurso judicial, como lo han hecho en otras ocasiones.

Lula Da Silva está preso desde abril cumpliendo con una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero. El fallo fue por la supuesta recepción de un departamento en el litoral de San Pablo a cambio de favorecer a una constructora en contratos con la empresa pública Petrobras.

Ambos casos se enmarcan en la causa mayor popularizada como “Lava Jato”, en la que se investiga una importante red de cobro de sobornos a cambio de adjudicaciones de contratos públicos que salpicaron a políticos y empresarios. En el fallo la jueza indicó que las coimas eran habituales y tenían por objetivo “garantizar la gobernabilidad y el mantenimiento del PT en el poder”.

En el fallo la jueza sostuvo: “El condenado recibió una ventaja indebida como consecuencia del cargo de Presidente de la República, de quien se exige un comportamiento ejemplar como mayor mandatario de la República”. Asimismo remarcó que fue comprobado el uso frecuente del sitio por la familia de Lula y que quedó en evidencia que “llegó a usarlo hasta más que la familia Bittar”. Fernando Bittar, hijo del exsindicalista Jacob Bittar, es quien aparece como uno de los dueños del lugar que, para la Justicia, era propiedad de Lula.