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Cómo pensar la Reforma Universitaria un siglo después

12/03/2018

En el marco de un nuevo aniversario de la histórica revolución se llevarán adelante una serie de encuentros para reflexionar y debatir sobre la temática

En el Centenario de la Reforma Universitaria.

Este año se cumplen cien años del movimiento estudiantil que cambió para siempre el modelo de educación superior imperante hasta principios del siglo XX, por tal motivo el Ministerio de Educación de la Nación dispuso, nombrar al 2018, el “Año del Centenario de la Reforma Universitaria”, por medio del decreto 5/2018.

En este contexto, la Universidad Abierta de Adultos desarrollará el ciclo “En el Centenario de la Reforma Universitaria. Su Legado” a cargo del Prof. Eduardo Taleti y su equipo de colaboradores. La problemática será abordada en tres encuentros de dos horas, que se realizarán los miércoles de marzo desde las 18 horas en la sede del Instituto Universitario, Corrientes 2001.

La propuesta busca conmemorar y concientizar sobre la trascendencia de aquel hecho, uno de los hitos del siglo XX que se inició en Argentina y se extendió años después  a Latinoamérica.

En diálogo con ABC Universidad, el Prof. Taleti recordó que para 1918 existían en el país cinco universidades: las de Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, Tucumán y Córdoba. En algunas ya se habían formado los primeros centros de estudiantes, a la par que se introducían ligeras reformas en los estatutos universitarios. Pero en Córdoba la situación era muy diferente: el dominio ejercido por la Iglesia se traducía en un régimen reaccionario y conservador que se empeñaba en abortar cualquier intento de modificar el control que los sectores clericales ejercían sobre la institución.

A nivel internacional, procesos como el de la Revolución Mexicana de 1910, la triunfante Revolución Rusa de 1917 y el enfrentamiento entre las potencias imperialistas en la Primera Guerra Mundial, reflejaban las convulsiones que producía el sistema capitalista.

A nivel nacional, las sucesivas huelgas de la clase obrera trastocaban el régimen político oligárquico-conservador el que, como válvula de escape a la creciente conflictividad social, daba lugar a la primera apertura electoral a través de la Ley de Roque Sáenz Peña. Lo que derivó en la elección de Hipólito Yrigoyen en 1916.

En ese marco, los estudiantes cordobeses comenzaron a exigir la introducción de reformas en vistas de modernizar la casa de estudios que, fundada en 1613, aún funcionaba con la dinámica heredada de los tiempos coloniales.

También comentó que las reivindicaciones reformistas luchaban por la renovación de las estructuras y objetivos de las universidades, la implementación de nuevas metodologías de estudio y enseñanza, el razonamiento científico frente al dogmatismo, la libre expresión del pensamiento, el compromiso con la realidad social y la participación del claustro estudiantil en el gobierno universitario.

Las bases que estableció la Reforma fueron:

  • Cogobierno estudiantil
  • Autonomía universitaria
  • Docencia libre
  • Libertad de cátedra
  • Concursos con jurados con participación estudiantil
  • Investigación como función de la universidad
  • Extensión universitaria y compromiso con la sociedad

La reforma no sólo fue de contenidos académicos y gobiernos universitarios. Fue toda una revolución en el más amplio sentido de la palabra. Por eso, cien años después de la gesta, resulta válido replantearse la educación superior y los pilares de aquella rebelión estudiantil. “Hemos avanzado y hemos retrocedido, de acuerdo a la historia, más de una vez. Sin embargo creo que no hay que bajar nunca la bandera. Considero que estamos en un momento difícil, donde no hay que olvidarse nunca los preceptos de la reforma y tenerlos más alto que nunca”, concluyó Taleti.