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Busatto: "Fue un enero extremadamente violento con respecto a otros eneros"

30/01/2018

Tras un 2017 con tasas de homicidio en descenso, Rosario y Santa Fe presentaron un elevado número de casos en los primeros 31 días del año

Imagen ilustrativa - Notife
Autor:
Alejandro Arnoletti

El primer mes de 2018 tuvo la triste característica de destacarse por la alta tasa de homicidios registrado en el departamento Rosario y en la ciudad de Santa Fe. A tal punto que en el área metropolitana de la ciudad más poblada de la provincia se llegó a 15 homicidios en 16 días, es decir, un promedio de casi una por día. En la capital la situación no fue distinta y en los primeros 28 días se produjeron 9 crímenes.

La situación contrasta con lo presentado en 2017, donde según indicaron distintos funcionarios, la tasa de crímenes se acercó a las mejores presentadas en el siglo. En ese sentido se pronunciaron la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich; el secretario de Seguridad Interior de la Nación, Gerardo Milman; y el ministro de Seguridad provincial, Maximiliano Pullaro. De esa forma se revirtió la situación de 2016 que, en contrapartida, fue el segundo año más violento desde 2001.

A pesar de ello, en comunicación con el portal de Radio UNR, el diputado provincial Leandro Busatto marcó un dato relevante al respecto, basándose en el informe del Ministerio Público de la Acusación. Señaló que si bien hubo menos homicidios en 2017, “el intento de homicidio se mantuvo en el nivel de 2016”. Por lo que se puede inferir una cuestión de puntería a la hora de marcar la disminución de la tasa de crímenes. El legislador del bloque Frente Justicialista para la Victoria presentó el año pasado el informe “Análisis de los homicidios dolosos en la ciudad de Santa Fe 2001 – 2016”, elaborado con el aporte de alumnos de la UNR. Allí se presentó una completa radiografía de la situación de la provincia y de la ciudad capital, en comparación con otros distritos nacionales y ciudades mundiales.

Sobre los hechos recientes, el diputado indicó que “fue un enero extremadamente violento en Rosario y Santa Fe con respecto a otros eneros”. Al respecto presentará en los próximos días otro informe en el cual se midan los primeros 31 días del año.

 

¿Qué causas encuentra para esta escalada de violencia en enero?

Yo creo que la escalada sigue siendo la misma. Las causas siguen siendo las mismas, creemos que si bien ha habido gestos y un cambio en la comunicación respecto al accionar de las fuerzas de seguridad, Santa Fe no tiene una política preventiva adecuada. Cuando se escucha que el ministro atribuye el aumento de violencia y homicidios a las salidas transitorias o los presos que salen de acuerdo a los mecanismos del Poder Judicial uno se sorprende. Porque si el crimen no está establecido cómo hace para saber que son cometidos por personas que usan la salida transitoria o que han sido exonerados de la prisión por parte del Poder Judicial. Es una cosa bastante rara. Entonces los motivos por los cuales Santa Fe y Rosario siguen siendo extremadamente violentas tienen que ver con dos o tres cosas. Una de ellas es la falta de presencia preventiva en materia policial porque la policía tiene que realizar su política preventiva que evite que la situación suceda. La segunda es trabajar sobre la reconstrucción del tejido social porque si bien se ha avanzado en algunos programas como el Plan Abre, Santa Fe necesita una profunda decisión de intervenir pacíficamente en los territorios y tener presencia donde el Estado la ha perdido, principalmente en los lugares más vulnerables de Rosario y Santa Fe, que son los barrios marginales. La tercera cuestión es la connivencia que ha tenido durante mucho tiempo y que aún sigue teniendo la fuerza de seguridad con el delito. Esto se ha agravado con la situación del narcotráfico donde muchas veces y, como emblema el caso Tognoli, la policía ha sido parte del problema y no de la solución. Después uno puede agregar la situación del verano, no lo desmerezco pero me parece poco suficiente que un ministro salga a decir que los delitos aumentaron porque estamos en verano. Si bien es verdad que tenemos registrado de 2001 a la fecha que los meses de verano son más violentos porque generalmente se producen hechos en la vía pública que tienen que ver con la noche y con la época del año, lejos de resolverse por una cuestión del clima tienen que hacerlo con una tarea policial mucho más eficiente. Como dato relevante en Santa Fe ciudad, si bien hubo una disminución cuantitativa en homicidios, no hubo según los datos del Ministerio Público de la Acusación una reducción de la tasa de tentativa de homicidios con arma de fuego. Si bien hubo menos homicidios, que es un dato alentador, el intento de homicidio se mantuvo en el nivel de 2016 que fue un año muy violento, el segundo de 2001 a la fecha. Si el año pasado hubo menos muertos en definitiva es porque los criminales tuvieron menos puntería y eso debería preocuparnos.

 

¿En dónde encuentra que está puesto el foco por la Provincia?

Me parece que la Provincia ha intentado revertirlo con algunas situaciones en el manejo de la seguridad. Me parece que ha intentado tener más presencia policial, pero me parece que no ha habido un replanteo profundo de algunas cuestiones. Cuando lo escucho al ministro decir que se necesitan leyes más duras o pedir a los fiscales endurecimiento de penas creo que no es la solución por ahí. Me parece que habría que tener un dispositivo abocado a los grandes centros urbanos; Rosario y Santa Fe ocupan una geografía en el mundo del delito y el resto de la provincia otra. Y también trabajar fuertemente en la prevención del delito con más presencia policial, con operativos de saturación, con abordaje real de los problemas en la calle, pensando la posibilidad de construir Policías Metropolitanas para las dos ciudades, que son dos áreas que tienen mucha incidencia en el delito y que además necesitan una policía fuertemente abocada en la prevención. La política de seguridad de Santa Fe ha tenido episodios claros, insisto con que hay un intento, pero también episodios oscuros. El ministro está implicado en una escucha con un jefe policial para el ascenso. Esa no es una buena señal para nadie y mucho menos para la propia policía ni para la política de seguridad. Esos episodios marcan hitos allí y muestra por qué erramos: no hubo un funcionario del Gobierno sorprendido por una situación aberrante. Es la primera vez en la historia de la democracia santafesina que un ministro es escuchado negociando el ascenso con un comisario y no solamente no renunció sino que ningún funcionario del Poder Ejecutivo se vio sorprendido por una situación de tamaña magnitud. De hecho el resultante fue perseguir a los fiscales que llevaron adelante una denuncia que fue escandalosa.

 

¿Cómo evalúa la articulación con la Nación?

No participo de las reuniones entre Nación y Provincia pero me parece que todos los esfuerzos valen hacerse y hay que hacerlos. Igualmente es un error pensar que vamos a mejorar nuestra seguridad cuando tengamos mayor presencia de fuerzas federales. La seguridad es una materia no delegada de la provincia a la Nación y en la medida que reconocemos que solamente mejoramos nuestra seguridad con mayor presencia federal es porque estamos reconociendo automáticamente una intervención en esta materia y eso no sería bueno para la provincia. La gente no tiene que acostumbrarse que la presencia de Gendarmería o fuerzas federales es la manera de mejorar la seguridad, sino que es con la presencia de la propia policía provincial. Con 300 o 400 hombres no se va a resolver un problema que no lo resuelven 25 mil, pero hay que hacer que esos 25 mil coordinen acciones con los poquitos efectivos federales y ahí se produzca un entendimiento sabiendo que la problemática de seguridad la resuelve la Provincia y no la Nación.

 

Si entendemos que las fuerzas federales son las que van a resolver el problema, es similar al caso rosarino de hace unos años

Claro, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana, es un error de interpretación. Las fuerzas federales en materia de seguridad deben ser la excepción, no la regla. Uno no puede pretender siendo Gobierno que los problemas que son propios los tengan que resolver los demás. Uno puede pretender la colaboración; que es legítima, válida y necesaria; pero creer que la política de seguridad se rige por cuántos operativos o cuánta presencia de fuerzas federales hay en la provincia es un error y una subestimación a una situación que creo que es grave pero la única forma de solucionarla será cuando tengamos una política más acertada al respecto.